Según explica Fernández Ortega, “hay asociaciones como Palos Blancos que acuden a la delegación pidiendo que hagamos alguna actuación en el centro de barrio o en un acerado”. Hasta ahí, todo normal.
El problema aparece cuando hay que hablar de euros, pues “actualmente tenemos el presupuesto de Infraestructura agotado, por lo que les decimos que tenemos que presupuestar la actuación, que se incluirá en el ejercicio del año que viene”.
Es entonces cuando la premura y las necesidades obligan, hasta el punto de que no son pocas las asociaciones de vecinos e incluso centros educativos, que cuentan con presupuesto, “nos dicen que ellos ponen los materiales, en nuestro caso el hormigòn”.

Sin ir más lejos, estos días se ha planteado tal posibilidad con la asociación de vecinos de Palos Blancos, que ha vuelto a reclamar -como ya lo hizo en 2008- el arreglo del acerado en tramos de las calles Antares y Cabo de Palos y en la Avenida de Espera. El coletivo está estudiando en estos momentos la posibilidad de acogerse al concepto Ikea, es decir pagar el hormigón”

El edil recalca que “esto no parte del Ayuntamiento”, al tiempo que subraya que es “un ejercicio de responsabilidad, que demuestra que existe la mentalización de la situación crítica por la que atravesamos; por lo que no se les está diciendo que no se vaya a hacer, sino que se emplaza a los presupuestos del año que viene, aunque si corre prisa, y se dan las circunstancias, actuamos sin ningún problema, y damos respuesta con lo que más cuesta, la mano de obra”. De tal forma se lleva a cabo “un servicio público más”. En estos momentos, “hay entre ocho y diez iniciativas de este tipo con colegios, asociaciones de vecinos y centros de barrio”.